De la mano de Marco Ruben, Atlético Paranaense goleó 3-0 a Boca en Brasil

Atlético Paranaense le encontró todas las grietas al Boca de Gustavo Alfaro, que acumulaba nueve victorias en 13 partidos. Con tres goles de Marco Ruben y un juego simple; apostando al contragolpe veloz con el imparable Rony, usufructuando el oportunismo del ex delantero de Rosario Central y River, le ganó 3-0, por el Grupo G de la Copa Libertadores.

Fue la segunda derrota de Boca en el ciclo Alfaro (la anterior, 1-2 frente a Atlético Tucumán, por la Superliga). Y la más dura. Porque, excepto en los primeros 20 minutos, fue superado por su adversario, que aprovechó al máximo las transiciones rápidas, subrayó la falta de coordinaciones entre los defensores y los volantes, y no perdonó.

Con orden, sacrificio de todos sus componentes y presión a partir de que Paranaense superó la mitad del campo, Boca incomodó en los primeros minutos a Atlético Paranaense, al que le costó encontrar cambio de ritmo para lastimar. De contra, sobre todo a partir de la velocidad de Villa, pudo inquietar.

A los 18′, Benedetto impactó de cabeza un centro desde la derecha, pero el intento, cruzado, salió desviado. Fue la priemra gran acción de peligro del Xeneize. A los 28, otro sprint del colombiano derivó en Reynoso, en la puerta del área. Bebelo remató dos veces, la segunda con justeza, y rechazó el arquero Santos.

Pero Rony condujo y encontró espacios: probó desde 25 metros y Andrada voló para sacar el balón al córner. Fue allí, en el hueco entre los defensores y los mediocampistas, donde encontró algo de espacio fértil el local. Aparecieron desacoples sobre los costados. Y el desarrollo de la etapa inicial comenzó a cambiar.

Los dirigidos por Alfaro sabían que no podían ofrecer errores ante el apetito de Paranaense. Y, a los 35 minutos, cuando el dueño de casa comenzaba a asediar, a anexarle dinámica a su juego por las bandas, falló Buffarini. Rony se anticipó y aceleró, el mediocampo no volvió con la misma velocidad que el ataque adversario, Lucho González pifió el remate, pero apareció Marco Ruben para empujar al gol: 1-0.

En el primer tramo del segundo tiempo, Boca sostuvo más la pelota, pero le faltó claridad a la hora de la toma de decisiones y siguió teniendo a Villa como su mejor carta de desequilibrio. Lo tuvo con Benedetto, en un remate combado que se fue por arriba del arco, pero continuó penando cuando el 7, Rony, desbordó por su banda o se animó a una patriada en soledad, como en la acción en la que superó a los dos centrales y remató desde el piso, pero no logró coronar su corrida con un gol.

Y nuevamente en una transición rápida, Boca volvió a sufrir. A los 69′ de juego, Carlos Tevez perdió la pelota, Bruno Guimaraes aceleró y envió el centro para que el ex Rosario Central y River, Marco Ruben, anotara el 2-0.

Boca se hizo todavía más largo cuando entró en la desesperación de descontar, y Paranaense dio el golpe de gracia: tras un córner, Rony conectó, la pelota dio en el travesaño, y Ruben volvió a facturar: 3-0. Al conjunto de la ribera le quedó esperar al final. Desorientado, incluso pudo sufrir algún gol en contra más.

Paranaense quedó como único líder del Grupo G, con seis unidades. Boca quedó segundo con 4, aunque si Deportes Tolima vence a Jorge Wilstermann mañana, lo dejará en la tercera colocación, con la obligación de remar en las últimas tres jornadas para obtener la clasificación a octavos de final. Una situación impensada teniendo en cuenta el buen paso de Boca en el inicio de la era Alfaro, pero con margen suficiente para la recuperación.

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