River – Boca en vivo | Final Copa Libertadores


Se acaban las palabras. Fueron semanas de especulaciones, nerviosismo, ansiedad, promesas y cábalas. Ahora es tiempo de entrar a la cancha y jugar. Es la hora de ganar la Copa Libertadores jugando al fútbol. Y que sea lo que tenga que ser para River y Boca. Eso sí: para que uno gane el otro tendrá que perder. Y entonces, ante todo, hay que saber ganar y también saber perder.

Será en el Monumental y solo con hinchas de River, lo cual no deja de ser un posible factor que en algún momento influya emocionalmente sobre el juego. Pero de ninguna manera será determinante, como no lo fue en el partido de ida en la Bombonera. Los 66 mil hinchas gritan y alientan, pero no patean al arco ni pueden meter un pase filtrado de 30 metros. Jugarán su partido. Pero en la cancha serán 11 con una banda roja contra 11 de azul y oro.

Y si River es más equipo, si tiene más recursos futbolísticos, tendrá que demostrarlo para ser campeón. Hay casi un acuerdo en la patria futbolera sobre este punto: “River es más”, dicen casi todos. Los de River y los de Boca. Pero ser “más” no te asegura nada cuando se trata de un partido. Uno solo. 90 minutos donde un error, un accidente o una gran tarde de algún futbolista puede cambiar un resultado.

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Marcelo Gallardo ha sabido sorprender a Boca con estrategias y planteos diferentes en los últimos superclásicos. No mostró las cartas en toda la semana y otra vez buscará ganarlo con otro golpe táctico.

Boca apostará, como lo viene haciendo, a su tremenda efectividad. Un equipo que rompe en el medio y trata de ser lo más sencillo y directo posible. Y en el Monumental no cambiará la fórmula. Está derecho para el arco rival, y aunque ha mostrado menos recursos en el juego que River, ya dejó claro que convierte en gol cualquier error o descuido. Boca huele sangre y va al cuello.

Guillermo Barros Schelotto hizo esta semana lo que no había hecho antes. Jugó a lo Gallardo. Escondió el equipo bajo siete llaves. Probó, cambió, volvió a cambiar. No fue el Mellizo de siempre.

No hay dudas: es el partido  más importante de la historia de América , y a continuación presentamos las razones:

A partir de 2019, la final de la Copa se jugará a partido único. El ambiente en la Bombonera y el Monumental sería inigualable, dándole un cierre de lujo al formato de disputar el título en cada una de las canchas.

Cada vez que Boca y River se enfrentan, la igualdad es el ingrediente principal de la contienda. De sus últimos diez partidos, River ganó tres, por cuatro triunfos de Boca y tres empates.Dentro de la cancha, ninguno de los dos será claro favorito.

Los chicos de los 90´s crecieron viendo cómo Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo defendían sus camisetas, protagonizando inolvidables batallas. El Mellizo venció en tres, el Muñeco ganó dos y empataron otro par de cruces. Ahora, será su responsabilidad llevar a sus respectivos equipos al título continental.

Esta final entre Boca y River tiene una expectativa nunca antes vista, por el prestigio de los equipos y la rivalidad, que se conoce en todo el mundo. La Copa Libertadores probablemente rompa sus propios récords de rating, generando ingresos sin precedentes para las televisoras y los clubes.

El descenso de River, la final de la Supercopa Argentina, la eliminatoria del gas pimienta y lo sucedido en toda la historia quedaría en el olvido con lo que suceda en la gran final. El que gane, podrá señalar con el paso del tiempo que conquistó la primer y única final de Copa Libertadores en la que se midieron.

Sábado a las 17. La hora señalada para el partido más importante de la historia del fútbol argentino y sudamericano. La final con más rivalidad y expectativa que tuvo nunca la Copa Libertadores. Mucho más que un partido, mucho más que dos equipos, mucho más que un título.